Según el sondeo, sólo dos de cada diez españoles creen que bajará el precio de la vivienda, frente a cuatro de cada diez que piensan que subirá. Por lo que respecta al tamaño mínimo que debería tener una vivienda para una persona, los encuestados opinan que debería tener, de media, 57 metros cuadrados.
Además, la encuesta deja claro que la mayoría de los españoles se muestran satisfechos con su casa, aunque entre los jóvenes menores de 30 años son muchos los que la cambiarían si pudieran, concretamente un 60% estaría dispuesto a mudarse. Asimismo, siete de cada diez jóvenes considera que las ayudas deberían concederse en función del nivel de ingresos.
La encuesta ha podido constatar que la vivienda ha perdido interés como producto de inversión, si bien el 60% de los menores de 30 años no dudaría en depositar sus ahorros en este sector. Importante confesión es la de que tres de cada cuatro encuestados coinciden en que los jóvenes tienen cada vez más difícil la posibilidad de independizarse.